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Una amiga me ha pedido que le escriba una carta de amor para su novio, así tendrá un regalo estupendo para un día especial, le sonrío y prometo que lo pensaré, pero que lo más probable es que no brote ni una sola palabra. Nadie debiera escribir cartas de amor para otros, porque vendría a ser como suplantar al sol por una bombilla, que ambas dan luz, pero no son iguales.

Me sentí incapaz de explicarle desde que lugar surgen y la sorpresa de su imposibilidad; porque una carta de amor no nace, ya está: quieta y dormida entre los brazos amorosos de quien decide escribirla. Se anota a si misma con la presencia de ese alguien.

El secreto fundamental de este nacimiento es el alivio de saber que una carta de amor no es nada. De esta forma, te liberas de la presión de cuánto deseas alcanzar con ella y te concentras en engalanarla con palabras tiernas y símbolos románticos.  

Y a pesar del esfuerzo, siempre será un acto fallido al completo, la mayor de las frustraciones marcadas sobre la celulosa; un desacuerdo con mayúsculas al intentar abarcar lo que no tiene límites ni nombre. Un sueño estúpido al creer que puedes entregar a otro quién eres y lo que sientes.  

Con suerte, sin importar qué palabras eliges o las metáforas que se busquen, lo que viene a quedar de ella es el resonar silencioso en el corazón y la mente de quien escribe, el ahínco en descifrar para otro lo que te acontece, sabiendo que jamás las palabras y tu amor llegarán a encontrarse en un mismo punto, pero que, aun así, se siente necesario.

Sobre la carta, siempre ronda una bruma atada con lazos dulces y sabrosos del deseo de alguien por alguien más; densa y opaca a ratos, fría y distante en otros, envolvente y cálida otras. Es curioso como esta extraña bruma te penetra y te socava. Es ella la que dirige tu carta, la que dicta el camino y el deseo, porque es imposible encarcelar entre cuatro puntas de una hoja escrita algo tan libre y tan salvaje, tan capaz de mutar y transformarse en cualquier momento:  Tal vez, sea la bruma el amor que toma sentido y existencia, intentando construir un cómplice al no bastar con un solo cuerpo.  

¿Como hacerle comprender que si no sabe escribir una carta de amor tal vez es porque no la necesita? Si la bruma ya vino a envolverla, ¿para qué? Bastará con los ojos iluminados cuando le nombre. La altivez de su cabeza cada vez que le defina; sus labios pintados; la ropa elegida; los nervios que la hacen correr de aquí para allá esperando; el móvil atado a su cintura para no perder su voz en un descuido; sus ganas de subirse a tacones para que él disfrute de una mujer soñada; sus renuncias a tiempos de otros para ser su tiempo; sus ganas de ser deseada para ser deseante y desear para que el no la olvide.

 Como decirle que no hay carta de amor más bella que sus horas esperando en una estación de autobús y los cientos de kilómetros y de falta de sueño por estar juntos. El ya debería leer sobre su cuerpo y su mente todo lo que ella ya le está escribiendo de constante y sin darse cuenta. Solo se escribe sin bruma, palabras inefables y sueltas al aire y que solo pueden retenerse por un instante fugaz, con suerte, un día pudieran reconocerse en cartas de amor; como un grito , un recuerdo y una petición.

Autor: Diodama

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Diodama

7 comentarios en “Bruma”

  1. lo de cuerpo de dios no lo entiendo, pero es que yo Cyrano realmente tenia una personalidad dificil, y me parecio siempre un tonto, que permite que le levanten a la mujer por? cobardia? …. no me gusta ese personaje, porque no la amaba, amaba el idilio, porque si lo hubiera hecho le hubiera dado a ella el lugar que le corresponde, el de saber la verdad.

      1. No he leido la obra, pero si he visto la peli … ¿ realmente crees que ella no lo sabia? mira que la escena que esta bajo la ventana como para no darse cuenta… insisto … el problema es de ellos que pensaron tal y cual cosa de ella sin preguntar si quiera…. acuerdos masculinos sobre mujeres y que viendo el final, no dieron ni una.

        1. pero vamos esto le pasa a los hombres cuando deciden en nombre de una mujer… tipico conflicto de hombres y re-solucionado por ellos. Creo que al final solo el ego de dos tios peleando.

  2. Quizá los ideales tienen mucho que ver, y en eso Laura creo que hay una frase muy certera en tu relato en tanto en cuanto si tiene los actos por qué necesita una “carta de amor” (me ha encantado eso). Y es que claro, es como ahora el reclamo publicitario se traslada a imperativo social y exige amablemente, por ejemplo, “tener tal coche” porque si lo tienes tu vida será maravillosa; “ponte esta crema” porque de otro modo tu piel no será perfecta; “usa colgate (matáte y escupite)” porque tu necesidad de vida es cada vez que sonrías darle un flashazo a los demás y que caigan deslumbrados, xd, me explico… Tristemente en las relaciones personales se han trazado ideales también y si uno es controlado por ellos desde su propia mente, o esclavo de ellos (es algo truculento pero bastante cotidiano), uno sufre impelido a encontrar el sujeto perfecto, la relación perfecta que satisfaga hasta las expectativas que no tengo”, “que alguien haga todo sin yo pedírselo”, que ese alguien sea en definitiva el príncipe azul arcaico de los cuentos paralelamente tan criticados por desfasaos, y “que encima escriba unas cartas de amor que me caiga sentada y se me salga el corazón y se me caigan las bragas”. Es decir, perdón compañeros por el rollo filosófico pero cuando el encuentro con personas reales, como experiencia deseada, se convierte en la búsqueda de un ideal (que por definición no existe), todo se desvirtúa. Y claro, el “amor”, el “romance”, también ha de ser perfecto? para quién? Tiene eso algún sentido?
    No sé si alguien se podría creer un frankenstein, pero tal vez desear creerlo puede cegar a una persona.

    Besos!!

  3. Pues me parece super interesante el punto de vista, lo que la sociedad nos OBLIGA a ser y nos OBLIGA a buscar en el otro. Si construimos nuestro monstruo ideal en nuestra imaginación al final no nos conformaremos con la realidad y fracasaremos en cualquier relección porque ¿Quién puede competir con el príncipe de beckelar que el otro tiene en la cabeza? No todo el mundo lleva chocolate dentro y el que lo lleva no siempre es con la misma cantidad de cacao y leche y el que cumple esto la galleta es demasiado crujiente o demasiado poco … vete tu a saber, el caso es que luchar con un ideal es ir a la guerra con un tallo de amapola como arma.

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