Travesuras digitales

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Hace años, mi jefa recibió un mensaje en el móvil cuando ni existía internet y la comunicación estaba sujeta a un numero de caracteres en el buzón de entrada:

—Te espero mañana a las cinco en el Macdonals y hablamos. —Ella automáticamente me dijo:

—Uy, bronca de novios. —respondió. —Ok. — riéndose al mismo tiempo.

¡Natalie! Le dije, — había suficiente confianza entre ambas. — ¡Que se va a quedar esperando! — Me respondió con la mayor de las verdades:

—Si no la llama o lo llama, es que no quiere asegurarse que vaya. No tendrá tanto interés. —Zanjando la conversación y volviendo ambas a lo que estamos haciendo.

A la tarde siguiente en la hora del cafetito en la oficina, nos miramos y le dije:

—Son las cinco, ¿en qué Macdonals de España estará esperando? —provocó en las dos una risa espontánea por la travesura ejecutada por un error de comunicación. —¿Insistirá, se dará cuenta si le importa? —asomándose mi patología de cotilla interdisciplinar. Volvimos a reírnos por la travesura.

Con el tiempo y el avance de la tecnología, los ciento cuarenta caracteres se vieron ampliados al maravilloso mundo del was up. Ahora la comunicación es mas fluida que nunca y se supone que llega mejor.

Ayer mientras estaba en un curso, entró una llamada en mi teléfono, pero al tenerlo en silencio, y no atender, como madre que soy, se encendieron todas las alertas;

Así que rápidamente con la mano izquierda y de forma simulada, mensaje al padre bajo la orden del mandato divino, al que ningún hombre que pretenda ejercer la paternidad puede negarse sino quiere morir en el acto o en el tiempo que la madre vuelva a casa:

—me han llamado de este teléfono dos veces. ¡¡Llama ya!! ¡¡¡Mira por si es la niña!!! Y dime algo, estoy en clase. —reconociendo que es imposible dejar de ser madre, aunque estés con la cabeza bajo tierra.

—No cogen, cuelgan. Pero tampoco es teléfono de publicidad lo he mirado. —recibí en un tiempo mínimo. —No te preocupes estoy de camino ya para recogerla.

Le respondí con un Ok, y el pensamiento que no hay que ser trágica, y que todo seria un error de comunicación.

Al rato, recibo un mensaje de mi amiga Paqui, esta pasando un mal momento personal, le pasé el contacto de mi psicóloga para que se desahogue y siga con su vida. Le comento que no echan la bronca y que hasta cuando haga la mayor de las tonterías no la culpara. Que se trata de un lugar seguro para soltar las mierdas y volver a tu vida queriéndote mucho porque nunca te dirán que eres una hija de puta, aunque sé que ahora con dos niños no puede permitírselo.

—Buenas Laura, ¿cómo estás?  Que no me he olvidado de la comida que tenemos pendiente después de haberte dado la chapa, ya te contaré todo, de ante manos te digo que todo salió bien, la verdad que me puse en lo peor y después me lleve la sorpresa, no me esperaba esa reacción la verdad, pero mejor así. Espero que estés bien, gracias por estar cuando a mi me dan los nervios y entro en pánico. —recibo en mi pantalla.

Le he respondo con la verdad:

—¡Ay mi Paqui! Me alegro. Estaba esperando que me dijeras. No te preocupes nos pasa a todos a mi la primera, me encanta que cuentes conmigo. Nos llamamos y pendiente la comida.

La conocí en el tren por las mañanas, se subía una estación antes y me guardaba el sitio. Ella con su espejito de la “Srta. Pepis” repasándose el maquillaje siempre perfecto y yo con un libro y cara de no haber dormido en siglos. Nos unió las idas y las venidas de cuarenta minutos para “despacharnos al mundo entero”.  Aún conservamos esta amistad descompensada por los años. Vivimos a tres kilómetros la una de la otra. El was up nos une en la soledad de las responsabilidades, la maternidad y las idas y venidas de extraescolares.

Esta mañana mientras tomaba el café, recordé que una compañera del curso también me hizo una llamada perdida para estar comunicadas y he querido guardarla en la agenda antes de olvidarlo. Vuelvo a ver las dos llamadas perdidas y marco por pura curiosidad. Mismo resultado; dos llamadas y la rechazan, pero anoto el contacto también por si vuelve a llamar no preocuparme.  Me paso al was up: grupo del colegio, grupo de plantas, etc. etc. y busco por simple curiosidad el contacto que no atiende a la llamada, lo veo en línea y le escribo:

—Hola me llamo ayer dos veces, ¿nos conocemos o es un error? —verificando que se lee el texto y se marca en azul. No recibo respuesta inmediata y vuelvo a escribir: —Soy Laura. —vuelvo a ver las marcas azules de llegada y lectura. Reclamo:

—Pues nada, silencio. Ni siquiera eliminar la duda del otro. —Nadie responde tras las marcas.  Me envalentono y se me enciende la travesura:

—¿Teléfono de empresa? Pues mira, como no respondes me voy a dedicar a escribir aquí todas las mierdas que el psicólogo me cuesta demasiado —marcas azules. —Haciendo cálculos si te escribo a ti de tres sesiones me ahorraría una, sin contar el tiempo, la gasolina y el parking, no hay forma de aparcar en ningún sitio. A veces hasta me enfado, no sé para qué pago el impuesto de circulación si ahora tengo que pagar también la línea azul, pensaba que con ese impuesto ya estaba incluido el derecho a ocupar un espacio en las calles, pero está claro que hoy en día lo único que importa es sacarte el dinero y economizar todo. —envío el mensaje. Marcas azules. Continuo.

—Bueno, ¿por dónde íbamos? Ah sí, por el tema de tu silencio, imagino que después tendrás tiempo para leerme y decidir que hacer con toda la información que te envío. Desconozco si te hará reír o te pondrá de mal humor, pero, al fin y al cabo, por el momento lo único que recibo es silencio. Pero mira, ¡lo compro! Por cierto, mi amiga Paqui anda igual que yo muchas mañanas, se le ha muerto su Papuchi, que era su padrastro, y no le vendría mal alguien con quien conversar. ¿Me das tu permiso para enviarle tu teléfono? —envío y espero algo de respuesta. Solo dos marcas azules. Vuelvo a intentarlo:

—Visto lo visto (por lo de las líneas azules) siempre se ha dicho que el que calla otorga así que doy por hecho que no te importa. Mi amiga Paqui es muy apañada, no tendrás quejas de ella, y ya te explico si quieres otro día que le esta pasando y ponerte un poco en antecedentes. La verdad que a veces nos ponemos en el peor de los escenarios cuando todo debiera ser mas divertido y simple, pero hasta que no pasa algo que sorprende no nos damos cuenta. Yo también te contare que vamos a tener seguro tema para largo. Lo dicho, un saludo y seguimos en comunicación. —Envío y recibo las dos marcas azules.

Al cabo exactamente de 26 minutos recibo:

—¡Bienvenido a TikTok, la plataforma global de empleo a tiempo parcial y completo! ¿Estas interesado en realizar tareas tipo video y ganar pequeñas comisiones?

Suelto una carcajada, ¡bingo!… respondo:

—Mira, pues la verdad que no se si sería capaz de trabajar en el mundo digital, suelo perderme en estas cosas y no sacarle el provecho o la utilidad que dicen que tiene. Se esta perdiendo la comunicación verdadera, ¿tú qué opinas?  — Envío. Marcas azules…

Abro otro contacto:

—Paqui apunta este teléfono: 676019329. Escríbele y cuéntale que te pasa. Con lo que te ahorras y me ahorrare, nos vamos a almorzar con botella de vino incluida. No te preocupes no se va a quejar de nada, ni te va a culpar ni decir que eres una hija puta. Te sentirás a gusto en un lugar de comunicación donde puedes ser tu misma. Ya le he hablado de ti. No tiene límite de letras. Yo le ha añadido a mi agenda también, le dije que irías de mi parte. Nunca te llamará, así que nadie sabrá del error porque que a nadie le importa. Te llamo mañana concretamos la comida. Te quiero. Vale reírse que lo sepas.

Hay circunstancias que no cambian en el ser humano ni en el tiempo. Espero que la máquina siempre este al servicio del hombre. Pequeñas travesuras digitales subversivas.

Autor: Diodama

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Diodama

5 comentarios en “Travesuras digitales”

  1. Bueno, para que sepa quien lo lea, que todo lo escrito es real. Absolutamente real, soy un friki de hacer tontearías de vez en cuando, como puntos de escape a tanta seriedad. Esto incluye lo de ese teléfono, ¡Reyes que funciona! es lo mismito que cuando te quieres ir de tiendas y no tienes o no quieres gastar: directamente te metes al Wallapop y vas marcando lo que te gusta o en cualquier otra cesta de cualquier cosa: después de un rato y harta de ver cosas y añadirlo sin importarte los precios se te pasa la tontería.
    También chateo y lanzo cualquier idea loca reivindicativa que se me pase por la cabeza; así al estilo La Pasionaria, te desahogas, te bloquean ( estoy mas tiempo bloqueada que otra cosa) y listo. Manias que tengo, perfecta no podia ser, jajajjaja,

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