Un mundo multicolor

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En contraposición del mundo actual de tinta negra, mi inmaculada péñola dibuja un mundo multicolor
“Vivimos con abundancia todo lo bueno, rodeados de príncipes de la economía, héroes del arte, supermanes de lo increíble y en una mansión con chófer y asistentas domésticas”.

Pero eso anterior es una burda mentira.

Pero es verdad que podamos vivir en un lugar donde todo lo malo es rechazado, donde la amistad y la fraternidad visten de gala como única indumentaria, donde el Amor fluye libremente en cada rincón.
Este lugar, llamémosle Milagro (me resisto a llamarlo utopía), es mucho más que un simple destino geográfico; es un estado mental, es un oasis de paz y tranquilidad, lejos del insufrible bullicio del mundo moderno.

En este idílico sitio, las personas se despiertan todas las mañanas con el abrazo de un cálido día lleno de posibilidades, que ilumina sus corazones. Aquí no hay prisas, ni estrés, hay solamente el confite susurro del viento entre árboles y cantos de los pájaros, que anuncian un nuevo e ilusionante amanecer.

En este lugar, las calles y las avenidas están libres de vehículos a motor, que han sido sustituidas por senderos, bordeados de jardines frondosos. Las personas se desplazan a pie, disfrutando del aire puro y de una sensación de libertad que brinda la ausencia de motores rugientes; insoportables, a decir del ciudadano que lo sufre diariamente.

En el diccionario de este lugar no aparecen las palabras envidia, odio y rencor, pero sí consta la palabra camaradería, que es un apoyo mutuo. Los habitantes de este lugar no se comparan unos con otros, se admiten como son y unánimemente reconocen la belleza única que cada persona aporta hacia las demás.
No existen aquí entidades bancarias, ni comercios con precios abusivos, ni servicio de vigilancia, ni añagazas, ni zancadillas. Todo esto ha sido reemplazado por espacios abiertos, donde se reúnen las personas para compartir, colaborar y construir un futuro brillante.

En este lugar de ensueño se promueve activamente la economía colaborativa, y también el intercambio de conocimientos, recursos y habilidades, creándose un sustentáculo sólido y resiliente.

¿Y qué decir del Amor…? El Amor impregna cada aspecto de la vida en este paraíso. Se ve y casi se palpa en las sonrisas que comparten unos con otros, en los gestos de bondad hacia los demás y en la profunda conexión que une a las personas entre sí, y la Madre Naturaleza se ensancha en solidaridad. Aquí, el Amor no conoce fronteras ni barreras. Se extiende a sus anchas, cual río caudaloso, nutriendo a los corazones sedientos de cariño y curando las heridas del pasado. Toda clase de relaciones se construyen sobre la base del respeto, la confianza y el entendimiento mutuo, creando lazos que perduran más allá del tiempo y el espacio.

Este lugar es un hogar comunitario, y es mucho más que un simple destino, es un estado de ser, un recordatorio de que la verdadera felicidad reside en la conexión de todos con todos. Es un refugio donde las malas formas no están invitadas, donde el Sol brilla eternamente, donde la Luna enamora y donde el Amor florece.

Pero, sin embargo, todo esto anterior, contrariado despierto de este sueño, venido a pesadilla, y todo lo que veo ahora es lo mismo que veía antes, porque la verdad es que seguimos viviendo en la jungla, acompañados de nuestros inseparables amigos de siempre: el caos y la fragilidad eterna

Autor: Antonio Chávez López

Sobre el autor

Antonio Chávez

3 comentarios en “Un mundo multicolor”

  1. Querida Reyes, siempre estás ahí con tu pluma cargada para dedicarle un comentario a mis humildes textos. Gracias. Todas la luces de esa jungla para ti, que seguro que no serán suficientes para iluminar la grandeza que hay en tu forma ser.
    Un abrazo

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