La verdad y la mentira

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Los busilis entre la verdad y la mentira son una constante en la historia de la humanidad, un terreno donde la ética, la percepción y la intención se tejen. La verdad se percibe como un faro de integridad, como un ideal que guía nuestras acciones y relaciones. Por contra, la mentira, con sus matices y sus motivaciones diversas, es considerada como un rebociño que corrompe la realidad.

La verdad se erige categóricamente como un pilar básico para la confianza y la estabilidad social. Empero, su naturaleza, a veces subjetiva y maleable, genera problemas. Lo que es verdad para unos, puede no serlo para otros, influenciado por perspectivas, emociones y experiencias individuales. La objetividad puede ser esquiva en una humanidad llena de interpretaciones.

La mentira, en cambio, puede brotar por diversas razones: proteger, manipular, evitar perjuicios, o como autodefensa puede y sabe disfrazarse con habilidad, desde medias verdades hasta omisiones estratégicas o falsedades. No obstante, sus repercusiones pueden ser desestabilizadoras, erosionando la confianza y sembrando discordias a diestra y siniestra.

A veces, la línea entre la verdad y la mentira se difumina, y da paso a conceptos como “mentiras piadosas”, que surgen de la intención de no herir. Este terreno, moralmente ambiguo, plantea dos cuestiones éticas complejas:

¿Está justificado mentir para preservar la armonía o proteger a alguien?
¿La verdad, por dura que sea, es siempre el camino a seguir?

La ética, la responsabilidad y la transparencia, juegan roles fundamentales en esta dicotomía. Buscar el equilibrio entre la verdad y la consideración por el impacto de nuestras palabras, se convierte en un desafío permanente.

La comprensión de los busilis entre la verdad y la mentira implica navegar por un mar de carices, donde la intención, el contexto y las consecuencias van de la mano, y en esta travesía, la reflexión, la empatía y la búsqueda de un terreno común, podrían ser una luz orientadora para una conllevanza armoniosa.

“A la mentira le gusta
tener muchos vestidos.

La verdad prefiere
andar desnuda”

Autor: Antonio Chávez López

Sobre el autor

Antonio Chávez

7 comentarios en “La verdad y la mentira”

  1. La línea que separa la verdad de la mentira es tan delgada, que a muchísima gente no le cuesta nada de trabajo saltarse las trancas.
    Excelente tu relato como siempre, Antonio. Me encanta cómo escribes.

  2. No sólo es difícil establecer qué es verdad y qué mentira, sino qué tiene o no tiene justificaciones válidas posibles; hay circunstancias en las que no es irrazonable o inmoral pensar que la verdad no merece la pena; pero no por eso la verdad es una utopía, o una abstracción idealista. Hay que sacarla de la metafísica y ubicarla en la realidad, porque no es un absoluto.

    Una buena definición de una premisa para acercarse a la verdad: “Buscar el equilibrio entre la verdad y la consideración por el impacto de nuestras palabras, se convierte en un desafío permanente”.
    Buscar ese equilibrio justo en el impacto de las palabras, como de las acciones, omisiones, todo.

    Ahora se está imponiendo la “posverdad”; la subjetividad y las emociones como medida de todas las cosas, todo son interpretaciones… Pero existen criterios lógicos, una cultura científica, unos valores éticos…  como base para establecer unos principios de lo que es más conveniente o cercano a la verdad. No valen para todo, pero están ahí.

    Muy de acuerdo con la conclusión, sutil y certera; que la verdad y su valor son complejos y se corresponden con su justa necesidad: “La comprensión de los busilis entre la verdad y la mentira implica navegar por un mar de carices donde la intención, el contexto y las consecuencias van de la mano…”

    Una reflexión inteligente y lúcida.

    1. Gracias por tus comentarios, Andrea.
      No me he inventado nada con decir “La comprensión de los busilis entre la verdad y la mentira implica navegar por un mar de carices donde la intención, el contexto y las consecuencias van de la mano…”
      Anímate a participar, y no sólo a comentar, sino también a mostrarnos tus escritos, que, por la forma en que te expresas, tienen que ser interesantes,
      Saludos

  3. Dicen que la virtud está siempre en el término medio, pero qué difícil es medirlo cuando cada uno de nosotros lo marcaría en el mapa en lugares, a veces, sumamente distantes entre sí.

    Maravillosa reflexión tu texto Antonio, sobre todo en lo que toca al punto de los aspectos a contemplar en esa búsqueda de lo idóneo, si es que se puede llegar a ello…

    Un saludo grande…

  4. Qué buen tema, Antonio.
    Igual esto es una “impopular opinion” pero creo que en algunos casos la sinceridad está sobrevalorada. Por ejemplo… ¿por qué habría yo de decirle a alguien algo que podría herirle gratuitamente, algo que esa persona igual no necesita saber, y sobre todo algo que sólo es cierto según mi verdad y sólo para mí tendría importancia (y por eso me he fijado)? Pues… claro. No lo haría. Creo que, en muchos casos, omitir la “verdad” que uno está viendo (no ceder a ese ideal de sinceridad propia y galardonada) tiene que ver con el respeto, con la consciencia de que cada ser humano está en su proceso y hay prioridades, perspectivas, gustos o decisiones diferentes a las nuestras.
    Normalmente esa sinceridad” inoportuna brota sin que al otro le pregunten xd.
    Si directamente te preguntan algo, ahí sí, ahí a veces las he pasado putas para no herir y a la vez no soltar trola.

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